Durante mucho tiempo, cuando escuchaba la expresión «hacer el Amor», mi mente iba casi automáticamente al mismo lugar: al encuentro sexual entre dos personas.
Era el significado que había aprendido.
Hasta que un día me detuve en las palabras:
Hacer.
Amor.
Y apareció una pregunta:
¿Qué significa realmente hacer el Amor?
Hacer también es crear, construir o dar forma.
Al mirarlo así, algo empezó a cambiar dentro de mí. Si hacer también es crear, quizá hacer el Amor pueda significar algo mucho más amplio:
Crear desde el Amor.
Crear desde el Amor cuando pienso.
Cuando hablo.
Cuando actúo.
Cuando tomo una decisión.
Cuando expreso una idea.
Cuando creo un sentimiento.
Cuando doy un paso más en mi camino.
Y entonces comprendo que no necesito limitar «hacer el Amor» a un momento determinado ni a una persona determinada.
Puedo vivir haciendo desde el Amor.
Puedo hacerlo creando desde el Amor que ya existe dentro de mí.
Si respeto a mi Ser interior y permito que ese Amor se exprese en cada una de mis creaciones, puedo crear desde el Amor esté donde esté y esté con quien esté.
¿Qué me impide crear ahora desde el Amor?
