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  • 101. Hacer el Amor

    Durante mucho tiempo, cuando escuchaba la expresión «hacer el Amor», mi mente iba casi automáticamente al mismo lugar: al encuentro sexual entre dos personas.

    Era el significado que había aprendido.

    Hasta que un día me detuve en las palabras:

    Hacer.
    Amor.

    Y apareció una pregunta:

    ¿Qué significa realmente hacer el Amor?

    Hacer también es crear, construir o dar forma.

    Al mirarlo así, algo empezó a cambiar dentro de mí. Si hacer también es crear, quizá hacer el Amor pueda significar algo mucho más amplio:

    Crear desde el Amor.

    Crear desde el Amor cuando pienso.
    Cuando hablo.
    Cuando actúo.
    Cuando tomo una decisión.
    Cuando expreso una idea.
    Cuando creo un sentimiento.
    Cuando doy un paso más en mi camino.

    Y entonces comprendo que no necesito limitar «hacer el Amor» a un momento determinado ni a una persona determinada.

    Puedo vivir haciendo desde el Amor.

    Puedo hacerlo creando desde el Amor que ya existe dentro de mí.

    Si respeto a mi Ser interior y permito que ese Amor se exprese en cada una de mis creaciones, puedo crear desde el Amor esté donde esté y esté con quien esté.


    ¿Qué me impide crear ahora desde el Amor?

  • 100. Detener mi paso

    Me resulta más fácil…
    Caminar juzgando…
    Que detener mi paso un momento…
    Y atreverme a indagar…
    Sobre la causa…
    De mi juicio…


    ¿Qué o quién me impide detener mi paso?

  • 99. Yo Soy

    Confío en mí…

    Porque Yo Soy…
    Lo que tanto busco…
    En la vida…

    Porque Yo Soy…
    La vida…

    Porque Yo Soy…
    La vida…
    Que tanto anhelo vivir…

    Porque Yo Soy…
    El Amor…
    Que tanto busco fuera…

    Porque Yo Soy…
    El bienestar…
    Que tanto busco fuera…

    Y desde estos dos principios…
    Puedo crear dentro de mí…
    Todo aquello…
    Que quiera experimentar…
    En mi vida cotidiana…

  • 98. Decisión

    ¿Desde dónde decido vivir?


    Según desde dónde elija vivir…
    Sabré quién está…
    Dirigiendo mi momento…
    Mi Ser interior…
    O mis creencias antiguas…

    Creencias antiguas que…
    A lo largo de mi existencia…
    Me han programado…
    O yo mismo he adquirido…

    Creencias antiguas que…
    A lo largo de mi existencia…
    Han creado las capas…
    Que ahora forman…
    Esa parte traviesa…
    Esa parte caprichosa…
    De mi mente…
    Mi ego…

  • 97. Respuestas

    Aprendo…
    A sentir…
    A observar…
    A escuchar…
    A mi Maestro interior…
    A mi Ser interior…

    Ahí se encuentran…
    Todas las respuestas…
    Que hasta hoy…
    He estado buscando fuera…


    ¿Qué respuestas sigo buscando fuera de mí?

  • 96. Tiempo

    ¿Tarde?
    ¿Qué significa tarde?

    Recordar la relatividad del tiempo…

    Y reconocer que soy yo…
    Quien determina con mi mente…
    El significado y la duración…
    De cada momento de mi vida…

    Porque un momento…
    Puede durar…
    Un segundo…
    Diez minutos…
    Un año…

    Porque un momento…
    Puede durar…
    Toda una vida…

    Así es el tiempo…
    Cuando aprendo a mirarlo…
    Desde cómo lo vivo…
    Y desde el significado…
    Que doy…
    A cada momento…

    Y al mirarlo así…
    Nunca es tarde…

    Porque cada momento…
    Lo estoy experimentando…
    Aquí y ahora…

    Y desde este momento presente…
    Puedo elegir vivir…
    Sin preocuparme…
    Por si es pronto…
    O demasiado tarde…
    Para vivir…


    ¿Qué estoy dejando de vivir porque pienso que ya es tarde para mí?

  • 95. Ser bienestar

    Quizá cuando empiece…
    A hablar más de bienestar…
    Y menos de aquello…
    Que alimenta mi malestar…

    Dejaré de hablar tanto…
    De técnicas para alcanzarlo…

    De tipos de meditación…
    De cómo sentarme para meditar…
    De yoga…
    De PNL…
    De reiki…
    De tantas herramientas…

    Que buscan llevarme…
    Hacia aquello…
    Que ya habita dentro de mí…

    Tal vez cuando acepte…
    El bienestar…
    Como mi forma de vivir…
    Como mi estilo de vida…

    Simplemente…
    Seré eso…

    Bienestar…

    Porque el verdadero origen…
    Del bienestar…
    Está dentro de mí…

    Y lo expreso…
    En mi manera de pensar…
    En mi manera de sentir…
    En mi manera de crear…
    Y vivir mi vida…


    ¿Sigo buscando el bienestar o estoy viviendo en el bienestar?

  • 94. Aceptarme

    Mientras siga peleándome conmigo mismo…
    Seguiré peleándome con el mundo…

    Mientras siga sin aceptarme…
    Seguiré sin aceptar al mundo…


    ¿Por qué sigues peleándote contigo mismo?

    ¿Por qué sigues sin aceptarte?

  • 93. Volver al mundo

    Reencontrarte en la soledad…
    Ha sido lo fácil en tu camino…

    Ahora sal al mundo…
    Y expande aquello que…
    En tu soledad…
    En tu silencio…
    Has aprendido…

    Recordando que…
    Fácil es estar solo…
    Mas el verdadero juego comienza…
    Cuando convives…
    Con otras personas…

    Recuerda poner en práctica…
    Lo que en tu soledad…
    Has aprendido…

    Amor…
    Paz…
    Contemplación…
    Observación…
    Sentir…

  • 92. Soy ignorante

    Durante mucho tiempo pensé que reconocer que no sabía algo podía dejarme en mal lugar. Como si no entender, no conocer o necesitar preguntar dijera algo negativo sobre mí.

    Hasta que empecé a mirar la ignorancia de otra manera.

    Soy ignorante.

    Ignorante de muchas cosas que todavía desconozco.
    Ignorante de aquello que todavía vivo desde la incomprensión.
    Ignorante, incluso, de lo que otra persona quiere decirme cuando interpreto sus palabras únicamente desde lo que yo ya sé.

    Y quizá el problema nunca estuvo en no saber, sino en negarme a aceptarlo.

    Cuando una palabra no encaja con aquello que conozco, puede aparecer el miedo. Puedo preguntarme qué estará queriendo decir, qué pensará de mí si reconozco que no lo entiendo o por qué tendría que aceptar que quizá no sé algo.

    Entonces aparece esa parte traviesa de mi mente, el ego, y me aferro a mi interpretación, protegiendo mi postura y necesitando mantener mi yo intacto, impoluto. Que nadie piense que no sé.

    Desde ahí empiezo a crear un estado de pesadez. Una palabra mal entendida puede convertirse en una actitud, una mirada, un silencio y, finalmente, en un conflicto que sigo alimentando para no moverme del lugar en el que estoy.

    Pero también puedo hacer algo mucho más sencillo: aceptar que no sé.


    No te he entendido. ¿Me lo puedes explicar?


    Y entonces la ignorancia, que antes era una barrera, comienza a convertirse en una puerta abierta. De ahí nacen la aceptación, la humildad y la curiosidad, dando entrada a un estado de ligereza en el que puedo preguntar, averiguar y comprender aquello que antes desconocía. Y desde ahí puedo aprender y seguir creciendo.

    Porque puede que mi ignorancia no sea aquello que me impide avanzar.

    Tal vez, sea precisamente el lugar desde el que puedo seguir creciendo interiormente.


    ¿Cómo me siento cuando descubro que no sé?

    ¿Qué hago cuando descubro que no sé?