Blog

  • 81. Más allá de mis prejuicios

    Si tengo demasiados prejuicios…
    Desde ahí…
    Estoy creando intolerancia…

    Intolerancia a lo que otras personas…
    Deciden experimentar…

    Cuando dejo de mirar…
    Desde mis propios prejuicios…

    Puedo comenzar a aceptar…

    Que cada persona…
    Está viviendo su camino…
    Desde sus propias decisiones…
    Desde su punto evolutivo…

    Y desde mi humildad…
    Lo acepto tal cual es…

    Humildad que nace…
    Desde mi Ser interior…


    ¿Qué prejuicios aparecen en mí cuando alguien decide vivir de una manera distinta a la mía?

  • 80. Soy lo que siembro

    Una espada…
    Solo traerá otra espada…

    Como ser humano…
    De mí depende…

    Sembrar la tierra…
    Con espadas…
    O con semillas…
    De Amor y bienestar…


    ¿Qué he sembrado hasta hoy con mis decisiones?

    ¿Qué estoy sembrando hoy con mis decisiones?

    ¿Qué sembraré a partir de ahora con mis decisiones?

  • 79. La espina y su aprendizaje

    La vida es un bello camino por el que puedo caminar de la manera que yo decida. Mientras camino, observo los rosales que hay a cada paso que doy. Veo sus rosas, me acerco a ellas y las experimento: las observo, las huelo, incluso puedo tocarlas y convivo con ellas. Y mientras disfruto de toda esa belleza, sin darme cuenta, comienzo a tocar sus espinas.

    Una de esas espinas me hace daño. Entonces, desde ahí puedo seguir caminando, sintiendo el dolor que me ha causado, o puedo detenerme.

    Me detengo el tiempo que haga falta, sin prisas. Observo el dolor, siento lo que está provocando en mí y, desde el Amor y desde el entendimiento, comienzo poco a poco a dejar de sentirlo. Y cuando dejo de sentir ese dolor, puedo seguir caminando libre de esa carga.

    Entonces miro de nuevo a mi alrededor y recuerdo algo que había olvidado: los rosales siguen ahí, acompañando mi camino. Las rosas siguen ahí, para vivirlas, observarlas, olerlas, tocarlas y disfrutarlas.

    Y quizá, cuando vuelva a encontrarme con una espina, pueda preguntarme cómo quiero acercarme a ella esta vez. Porque aquello que aprendí la primera vez que la toqué puede ayudarme, ahora, a elegir cómo acercarme a ella de otra manera.

  • 78. Inocencia

    Solo existe un camino…

    El que yo decido caminar…

    Solo es cuestión de aprender…

    Aprender a vivirlo…

    Vivirlo desde mi inocencia…

    Inocencia que me permite…
    Abrir nuevas puertas…

    Sin dejar que el miedo…
    Dirija mis pasos…

    Inocencia que en algún momento…
    He dejado de lado…
    Al llevar mi atención…
    Hacia mis miedos…


    ¿Qué miedos me están alejando de mi inocencia?

  • 77. Aprendo a ser libre

    Quiero sentirme libre.

    Pero doy un paso y enseguida aparece el juicio. Me pregunto si lo que he hecho es correcto o incorrecto, si debería haber actuado de otra manera, si he acertado o me he equivocado.

    Y mientras sigo juzgando cada paso que doy, comienzo a preguntarme qué significa realmente para mí ser libre.

    Porque cada acción que realizo puede llevarme a aprender. Incluso aquello que hoy considero un error puede ayudarme a conocerme un poco más y, con el tiempo, a reconocerme.

    Entonces empiezo a observarme de otra manera.


    ¿Estoy aprendiendo de mis pasos o simplemente los estoy juzgando?

    ¿Estoy decidiendo libremente o sigo caminando desde patrones que quizá tuvieron sentido en algún momento de mi vida, pero que hoy han dejado de tenerlo?


    Poco a poco comienzo a comprender que observar una acción no significa sentenciarme por ella. Puedo elegir escuchar lo que siento, comprender lo ocurrido y decidir cómo quiero dar mi siguiente paso.

    Y entonces aparece de nuevo la pregunta…

    Realmente…

    ¿Soy libre?

  • 76. Viajo para vivir

    Durante mucho tiempo puedo buscar paz, belleza, sabiduría y felicidad recorriendo el mundo entero. Puedo viajar a monasterios, incluso al Himalaya, y recorrer de punta a punta este bello planeta que habito, con la creencia de que en algún lugar encontraré aquello que estoy buscando.

    Pero mientras siga sin sentirlas en mi interior, ahí seguirán, esperando a que las reconozca para poder vivirlas. Mientras tanto, seguirán latiendo dentro de mí, esperando a ser expresadas.

    Y quizá, después de tanto buscar fuera, empiece a darme cuenta de que aquello que buscaba nunca estuvo tan lejos. Si no acepto lo que ya existe dentro de mí, seguirán resonando cada vez con más fuerza para ser escuchadas.

    Entonces las acepto y las siento mías. Y después de aceptarlas y sentirlas como mías, las integro y las vivo.

    Desde aquí puedo compartirlas con mi entorno y con el mundo.

    Y entonces sí…

    Viajo.

    Pero ya no para encontrar aquello que siento que me falta, sino para gozar, segundo a segundo, de este bello planeta que habito.


    ¿Qué salgo a buscar cuando viajo que todavía no reconozco en mí ni expreso en mi día a día?

    ¿Viajo para disfrutar o para escapar de mi día a día?

  • 75. 1001 maneras

    Puedo expresar el Amor…
    De 1001 maneras…
    Por mi voz…
    Por mis gestos…
    Por mi mirada…
    Por mi expresión corporal…

    Pero una de las maneras más claras…
    De expresar el Amor…
    Quizás sea a través de una pequeña acción…
    Desde ese Amor…
    Que de 1001 maneras…
    Puedo expresar…


    ¿Cómo puedo expresar el Amor hacia mí?

    ¿Cómo puedo expresar el Amor hacia lo que me rodea?

  • 74. Acepto mi realidad

    Negando mi realidad…
    Solo consigo una cosa…
    Engañarme…
    Pensando que así…
    Evitaré dolor y sufrimiento…

    Que más adelante…
    Y sin que lo espere…
    Vuelvan a salir…
    De manera más contundente…

    Soy valiente…
    Cuando no temo aceptar…
    Mi dolor y sufrimiento…

    Para luego superarlos y vivir en Paz…
    Y más centrado en mi Ser interior…


    ¿Qué parte de mi realidad me cuesta aceptar en este momento?

  • 73. Dentro de mí

    Cuando acerco…
    Una caracola de mar a mis oídos…

    Escucho…
    El sonido del mar…
    En su interior…

    Entonces…
    Me tomo un tiempo…
    Para escuchar mi interior…

    Tal como escucho…
    El sonido del mar en la caracola…

    Escucho…
    Mi voz interior…

    Y siento…
    Cómo mi Ser interior…
    Me recuerda quién soy…

    Me escucho…
    Me siento…

    Y despierto…
    Aquello que dentro de mí se encuentra…

    Cuando siento…
    Hablo desde el corazón…

    Cuando siento…
    Escucho desde el corazón…

    Cuando siento…
    Observo desde el corazón…

    Cuando siento…
    Dejo de juzgar…

    Cuando siento…
    Abro mi corazón al mundo…

    Cuando siento…
    Siento cada pensamiento…
    Que aparece en mí…

    Cuando siento…
    Siento cada paso que doy…

    Cuando siento…
    Siento cada experiencia que vivo…

    Cuando siento…
    Doy paso al Amor Incondicional…

    Amor Incondicional…
    Del Universo que hay dentro de mí…


    ¿Qué podría descubrir en mí si aprendiera a escucharme?

  • 72. Mi punto de equilibrio

    Vivo en mi punto de equilibrio…

    Vivo desde el Amor y el bienestar…

    Dejo de juzgarme…
    Por cada acción que…
    Hice, hago o haré…

    Vivo desde el Amor y el bienestar…

    Suelto sin miedo…
    Aquello que en mi vida nada aporta…

    Vivo desde el Amor y el bienestar…

    Escucho mi voz interior…

    En ella escucho a mi Maestro Interior…

    Mi punto de equilibrio…

    Vivo desde el Amor y el bienestar…


    ¿Qué me está alejando en este momento de mi punto de equilibrio?