77. Aprendo a ser libre

Quiero sentirme libre.

Pero doy un paso y enseguida aparece el juicio. Me pregunto si lo que he hecho es correcto o incorrecto, si debería haber actuado de otra manera, si he acertado o me he equivocado.

Y mientras sigo juzgando cada paso que doy, comienzo a preguntarme qué significa realmente para mí ser libre.

Porque cada acción que realizo puede llevarme a aprender. Incluso aquello que hoy considero un error puede ayudarme a conocerme un poco más y, con el tiempo, a reconocerme.

Entonces empiezo a observarme de otra manera.


¿Estoy aprendiendo de mis pasos o simplemente los estoy juzgando?

¿Estoy decidiendo libremente o sigo caminando desde patrones que quizá tuvieron sentido en algún momento de mi vida, pero que hoy han dejado de tenerlo?


Poco a poco comienzo a comprender que observar una acción no significa sentenciarme por ella. Puedo elegir escuchar lo que siento, comprender lo ocurrido y decidir cómo quiero dar mi siguiente paso.

Y entonces aparece de nuevo la pregunta…

Realmente…

¿Soy libre?